Esteve

10/05/2014

LA RECETA PARA MANDAR ES DAR EJEMPLO

Responsabilidad y confianza son los dos principios activos que mueven al presidente de este grupo farmacéutico y químico, presente en 60 países.

"Me examino cada noche. A veces me apruebo, y otras me suspendo; unos días duermo contento, y otros no". Ser crítico con uno mismo es una responsabilidad pesada. Pero Joan Esteve (Barcelona, 1944) es un hombre disciplinado, que no huye de esa carga. Preside un grupo que facturó 810 millones de euros en 2013, presente en más de 60 países, incluidos EEUU y China, con 2.300 trabajadores. Comprometido con la empresa que fundó su padre en 1929, está orgulloso de pertenenecer a ella. Caballeroso y sumamente discreto, lleva casi 45 años en la tarea de construir una marca de prestigio internacional a favor del bien común.

–¿Cómo se mezclan la tradición y la investigación de vanguardia?
La tradición no se puede olvidar. Fue mi padre quien fundó la empresa y mi hermano mayor quien la modernizó. El ánimo investigador e innovador sigue siendo el mismo. La compañía tiene que evolucionar constantemente. La evolución no siempre es fruto de la tradición: para evolucionar hay que hacer cambios.

- ¿Aunque sean dolorosos?
Aunque lo sean. Lo peor que me ha pasado en mi vida profesional fue el ERE de 2013. Hay decisiones durísimas que hay que tomar, pero ahora vamos en el buen camino. Tardamos un poco en adaptarnos a los cambios que exigía el mercado, pero estamos recogiendo los frutos de la transformación del año pasado.

- ¿Cuál es su reto ahora?
Volver a crear valor. Y eso se hace impulsando la I+D, que es lo que hacemos aquí. Estamos centrados en ser más potentes en los mercados internacionales. El 60% de nuestras ventas las hacemos fuera de España.

- Después de más de 40 años en la empresa, ¿qué le motiva?
Es algo fácil de responder y difícil de practicar: la responsabilidad.

- ¿La forma de dirigir la vida propia es la misma manera en que se gestiona un negocio?
No puedo separar mi personalidad en la empresa y fuera de ella: no sé hacerlo. Tengo una forma de ser y así me comporto en todos los ámbitos de la vida. Me apoyo en tres pilares: la familia, los amigos y la empresa familiar, por la que siento pasión.

- ¿Algún defecto confesable?
Sí -sonríe-. Quiero estar enterado de todo. Aunque no soy presidente ejecutivo, me gusta estar informado de los aspectos relevantes en el día a día de la compañía. Igual no tendría que actuar así, pero tengo la ventaja de que tenemos gran fluidez en la comunicación. Es algo vital.

- ¿Alguna fórmula magistral para ejercer el mando?
El principal componente de la receta es dar ejemplo.

- ¿Y algún elemento más?
Transmitir seguridad y confianza, y para eso hay que implicarse por completo en lo que se hace, y aceptar los problemas con serenidad y con equilibrio emocional.

- Más que economía, parece que ha estudiado usted filosofia...
La vida le enseña a uno... Hay cosas que se comprenden con los años. Por ejemplo, no culpar a los demás de los errores que uno comete. Es fácil decirlo; otra cosa es hacerlo. También escuchar las opiniones de todos y no perder de vista la realidad.

- ¿Piensa que en España sucedió́ eso? ¿Perdimos de vista la realidad?
Sí, creo que sí. Pero quien no aprende de la crisis, mal asunto.

- ¿Basta con dar lo mejor de uno?
No. Cuando te encuentras con cambios radicales en el mercado o en tu sector, esforzarse sólo no basta. La crisis nos ha enseñado a tomar decisiones muy rápidas y a adaptarnos a lo que pide el mercado. Siempre hay que escuchar al mercado.

TRES FRASES PARA AVANZAR POR LA VIDA
En el despacho de Joan Esteve un sencillo marco destaca tres frases en catalán. "Dame valor para cambiar aquello que se puede cambiar. Dame paciencia para soportar aquello que no se puede cambiar y dame inteligencia para distinguir una cosa de otra': La cita, de la famosa plegaria de la serenidad, tiene una traducción: "No podemos cambiar la crisis, pero sí adaptarnos a ella'

¿Cuál es el principal enemigo de la eficacia?
El inmovilismo. No aceptar la realidad, lo evidente, es ineficaz. Con frecuencia estamos muy anclados en el presente. Mi responsabilidad es pensar en el futuro.

- ¿Hay algo que le ayude a pensar?
Hacer ejercicio. Le doy mucha importancia a estar en forma física, el mens sana in coipore sano. Voy a diario al gimnasio. En la vida profesional, hay que estar en forma.

- ¿Qué le relaja?
Navegar. Lo hago en invierno y en verano. El mar en silencio, el agua acercándose a la playa... Es la mejor medicina para calmarse.